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BODEGAS HYDRIA.

BODEGAS HYDRIA.

Sin categoría , Vinos y bodegas 🕔junio 30, 2017 0 comments

BODEGAS HYDRIA

Adentrándonos en esta región que nos vio nacer, encontramos grandes tesoros o regalos de la naturaleza. Si ya en si los parajes que albergan los viñedos, que en gran medida corresponden a la DO de Bullas y que se encuentran en el Noroeste Murciano, esconden una de las zonas más favorables para el cultivo de una vid de calidad reconocida, ya sea en la zona del Valle del Aceniche o en parajes tan singulares como La Venta del Pino y el Paso Malo, lugares estos donde la Tierra da al hombre, la posibilidad de cultivar estos estupendos viñedos.

Hoy  en medio de estos parajes y un poco más arriba, dos hermanos que albergan otro gran tesoro para la vista y un sensacional viñedo, que allí descansaba casi al final de sus días, un lugar casi de poesía, caprichoso a nuestra vista según la hora del día,  es la Hoya de los Hermanos.

Casualidad o destino, el que trajo aquí a Marina y Joaquín, dos hermanos comprometidos con el arte, en este lugar fueron capaces de componer una obra maestra, con la ayuda de 4 cuerdas, 12 compases, 88 teclas y 1000 acordes, dando fruto a una gran melodía que es el proyecto Hydria.

Nace aquí una bodega que le da a este paraje su último enlace con los sentidos, antes la vista se queda hipnotizada, frente a este paraje, en cualquiera de los 4 puntos cardinales.

Deciden Joaquín y Marina crear aquí esta bodega, aunando modernidad en sus muros y tradición fuera de ellos, en las tierras que la circundan, con cepas muy antiguas y estado casi latente, prácticamente abandonadas, que gracias al mimo de estos dos hermanos      deciden darles una segunda oportunidad para demostrar todo el esplendor que son capaces de ofrecernos, todo ello con un gran trabajo en vid, que nos da la posibilidad de disfrutar de estos grandes vinos, con el carácter de esta tierra , de su clima y de su entorno y de las personas que por aquí pasaron.

El blanco Macabeo,  es pura vitalidad y frescura, gracias a las condiciones particulares que le da  este entorno, altitud, humedad, gran amplitud térmica etc.  Encontramos una Macabeo muy particular con un gran carácter y la personalidad de las uvas del Noroeste.

Dentro de los tintos el 12 Compases sería el de menor crianza, fiel a su nombre es un vino que nos sirve de base para muchas cosas y momentos, con un coupage; diferente, complicado quizás y divertido también, pero siempre fiel a lo que el terreno trasmite, en base a Monastrell y Tempranillo, nos dan un vino polivalente y con un carácter que torea con cualquier momento que le pongas en desafío, a copas entre amigos o solo en momentos de sosiego.

Como la sobriedad de un buen piano y sus 88 teclas nace este monovarietal de Monastrell, esencia de los aromas de este valle, nace de ese viñedo pintado, donde las montañas  tocan la tierra  para subir al cielo de una manera  impetuosa, casi desafiante.  Beberlo delante de esta ventana  sin  querer ni pensar, solo observar debe ser un placer impagable. En tanto me lo beberé sentado y pensando que estoy de frente a los cuchillos que guardan trás de si el Valle del Aceniche.  Otro grandioso paisaje que se divisa desde las ventanas de la Bodega.

Y por último un vino que creo que puede ser la banda sonora de esta visita, la melodía de fondo de este Valle, si  supiera  cantar y lo que envuelve a los otros sentidos cuando hundimos la nariz en una copa de 1000 acordes. Podía ser un concierto de órgano al aire libre o un repicar de campanas al alba. Así soy capaz de utilizar todos mis sentidos a la hora de tomar una copa; vista, olfato  y gusto, los intento educar, para disfrutar siempre que puedo de una copa de vino, pero me faltaba otro sentido y con la ayuda de la Música, podemos crear ese ambiente que nos hará encontrar ese sentido que nos falta a veces para disfrutar de esos momentos, 1000 acordes me orquesta todos mis sentidos y hacen de ese trago una experiencia larga, lenta, tranquila y sosegada, apelativos estos que nos hacen falta de vez en cuando.  Este pecado, fruto de un gran trabajo y del capricho de esas cepas longevas, tiene el precio que da el disponer de un número muy escaso de botellas. Concretamente las 1000 únicas botellas que pueden entonar estos acordes.

 

Desde Vinostrel  les damos las gracias a Marina y Joaquín  y les damos mucho ánimo para que sigan trabajando con esta gran ilusión, que de el fruto que todos queremos, para que nuestros vinos, nuestra tierra y nuestras raíces sigan viajando.

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